Si tienes una máquina conectada, un software de gestión o una app que recoge datos, la Data Act también te afecta. Y en estas semanas Bruselas está decidiendo hasta dónde podrás decir «no» cuando un cliente te pida esos datos y dentro haya tu secreto comercial.
Venecia, 1291: el secreto traslada los hornos
Volvamos a Venecia, finales del siglo XIII. Los hornos de los vidrieros son una amenaza para una ciudad casi toda de madera, y en 1291 el Gran Consejo ordena trasladarlos a Murano. Esa es la versión oficial: el riesgo de incendios. Muchos historiadores añaden un segundo motivo, menos declarado: mantener a los maestros y su saber en un solo lugar, bajo control. En los años siguientes los vidrieros recibieron privilegios notables, pero también límites a sus desplazamientos; la tradición habla de penas durísimas para quien llevaba el oficio al extranjero. En este último punto las fuentes populares son más seguras que los documentos, así que lo mencionamos con cautela (para un panorama general, Murano en Wikipedia).
Esta es la lección: para Venecia el oficio era un patrimonio, y protegerlo era un asunto de Estado. Hoy el patrimonio son los datos y la forma de usarlos. Dirás: ¿pero los datos no deben circular? Sí, y justo ahí nace la discusión.
Qué dice hoy la Data Act
El Reglamento (UE) 2023/2854 entró en vigor el 11 de enero de 2024 y se aplica desde el 12 de septiembre de 2025. En síntesis: quien posee datos generados por productos conectados y servicios relacionados debe ponerlos a disposición del usuario, y de terceros que este indique, en condiciones equitativas.
Los secretos comerciales siguen protegidos: el titular de los datos puede acordar medidas de confidencialidad y, según la reconstrucción de Agenda Digitale, solo puede negar el acceso demostrando un daño económico grave e irreparable (art. 4, apartado 8).
Qué se discute ahora
La Comisión propuso el 19 de noviembre de 2025, en el paquete Digital Omnibus, un nuevo motivo de rechazo: cuando existe el riesgo de que el secreto acabe en entidades de países con protección más débil, o en empresas europeas controladas por ellas. Según Agenda Digitale, el Consejo de la UE aprobó el 21 de octubre de 2026 su mandato de negociación, con tres retoques al texto inicial:
- el umbral baja de «riesgo elevado» a «riesgo significativo»;
- sin notificación a la autoridad por cada rechazo, sino un informe trimestral;
- en lugar de una lista de entidades excluidas, directrices de la Comisión.
Atención: es una posición negociadora. El Parlamento Europeo aún no ha cerrado la suya y el texto final puede cambiar. Comprueba siempre la versión publicada antes de decidir.
Qué supone para una pyme
| Si eres... | Qué te afecta |
|---|---|
| Titular de datos (fabricante, proveedor de software) | Podrías tener una herramienta más para proteger el know-how, pero tendrás que evaluar y documentar cada rechazo |
| Usuario de productos conectados | El proveedor podría negarte datos si tu grupo tiene control extra-UE |
| Ninguno de los dos | Sin obligación inmediata, pero conviene saber dónde están tus datos |
El hilo con la AI Act y el RGPD es el mismo: normas distintas, pero todas piden saber qué datos tienes.
Qué hacer el lunes por la mañana
- Haz una lista de los datos que son de verdad un secreto comercial (tarifas, recetas, algoritmos, parámetros de máquina) y dónde están.
- Relee los contratos con proveedores y clientes: ¿quién puede acceder a los datos de los productos conectados y con qué cláusulas de confidencialidad?
- Pregunta a tu asesor legal si eres titular de datos o usuario según la Data Act, y anota la fecha de la próxima actualización del texto.
Los vidrieros de Murano sabían qué defendían. ¿Y tú? Si quieres un método sencillo para averiguarlo, mira nuestros servicios y reserva una llamada informativa gratuita.

